No saber orientarse en una ciudad no significa mucho. Pero perderse en ella como en un bosque es algo que hay que aprender. Los nombres de las calles deben sonar al extraviado como el crujido de las ramas secas, de la misma forma que las callejas del centro deben marcar las horas del día con tanta limpieza como un claro en el monte. Aprendí muy tarde este arte….
Walter Benjamin, «Tiergarten» en Infancia en Berlín hacia el mil novecientos (1938)
POETA: ¿Cómo va el mundo?
PINTOR: Se estropea, señor, a medida que avanza.
POETA: ¡Ay!, es cosa sabida.
William Shakespeare, Timón de Atenas, acto I, escena I (1607). A través de Adiós a la universidad

José Manuel Ballester, Palacio Real (2009). A través de Antagonía.

Las líneas borradas del boceto forman parte del dibujo final, ponen de manifiesto la secuencia de ensayo y error y proponen una dimensión del tiempo y de la profundidad espacial.

Stephen Shore, Causeway Inn, Tampa, Florida, November 17 (1977)

En cualquier caso, aquellos billetes, los viejos, no te decían hacia dónde te dirgias, y mucho menos desde dónde venías. Tampoco recordaba haber visto en ellos fecha alguna, y, por supuesto no se indicaba ninguna hora. Ni que decir tiene que ahora todo es distinto. Toda esta información. Y Archie se preguntaba por qué esto es así.